Manifiesto
Crear arte es comunicar y mi pulso continuo como comunicadora es buscar aquello que nos inquieta y conmueve. Busco generar espacios de tensión permanente que promuevan el cuestionamiento y la reflexión sobre la existencia, con el fin de generar consciencia sobre lo innato, lo excorpóreo, lo atemporal, el inconsciente y lo primogenio, todo aquello que precede a la construcción mental pragmática.
Trabajo desde la multidisciplinariedad combinando pintura, escultura, instalación, fotografía, video, intervención de objetos, todo lo que tenga a mano, con una influencia importante de la arquitectura, profesión a la que me dediqué una gran parte de mi vida. Utilizo estos medios para expresarme desde lo más básico y para todas las personas. No tengo ni pretendo un público definido de ningún estrato social, cultural o económico ya que mi interés primordial es tocar aquello que transciende estas condiciones limitantes.
Estas reflexiones suelen abordar temas como la incertidumbre, el cuestionamiento de la existencia y las interrelaciones humanas, por lo que en mis obras, siempre intimistas, abordo también situaciones sociopolíticas, asuntos como dinámicas de poder, injusticias sociales, relación con las naturaleza, asuntos de género, tomando en cuenta que lo personal es político.
Aimée Joaristi
Cuadros sedientos de risas, petulantes, malditos, quiten de mí sus ojos, que el quehacer es propio y no los controlo.
Latigazos como machetes redoblan en los portones del estudio, pican sobre el techo de lata gris, tormenta de fastidiosos recuerdos, de olvidos impenetrables.
Llueve y llueve. Refugio de escape y escondite.
¡Pinta!―me digo―que así ni hablas ni disimulas las mentiras. El que escucha también miente, pero no pinta.
Poeta maldita sería, de no saber pintar.
Manchas como hojas de vid seca mauve y moradas salpican la pared y el piso, entre mi frenético subir y bajar para embarrar el cielo inalcanzable del lienzo, grande como un mundo melancólico. Azul y rosado, hacen morado, pienso.
Poeta maldita sería, de no poder pintar.
Apago el falso día de bombillos LED y marcho por el camino de piedras volcánicas hasta el umbral de la casa negra. Miro de reojo el valle hundido y percibo la silueta de las “Tres Marías”, entre el chasquido inquieto de mis botas.
Poeta maldita sería, de no saber pintar.
Aimée Joaristi